jueves, 2 de julio de 2015

TREMEBUNDICIAS




 CAPÍTULO 1: LA MARCA

Ese día Rupert X llevaba el pelo rojizo porque tal era el tono que solía utilizar su clienta, Rudorífera. Le había costado rebanar todos esos folículos gruesos pero escasos que la anciana se había preocupado por peinar hacia el mismo lado, disimulando las zonas libres de pelo que ella no quería llamar calvas. Las tijeras saki katana no le satisfacían, el corte que proporcionaban no era excesivamente original y era difícil innovar con esa cabellera quebradiza. Le habría gustado usar un sifón de gasolina para poder purificar su satánica mata de ondas imperfectas en extinción.  Pero allí estaba Rupert X, delante del espejo, mirando por duodécima vez la zona occipital de Rudorífera. Deseaba que el siguiente material que obtuviera de ella le sirviese para rellenar la parte de la coronilla de la peluca, donde había dejado un círculo amplio y simétrico esperando ser completado con la sesión de hoy.
                -¿Qué le ha pasado ahí? –dijo Rudorífera señalando la cabeza de Rupert X - ¿Estrés?
                -Ah, no, sólo que me he quemado accidentalmente la coronilla con el secador.
               -Oh ¡Qué horror! –dijo la señora cubriéndose la boca con la mano y dirigió la mirada hacia la estantería que tenía al lado, llena de peines y secadores.
                -No se preocupe, no me lo hice con ninguno de éstos –respondió Rupert.
  -Bueno, de todas formas no hace falta que me peine hoy.
-¿Está segura? Hoy no le costará dinero, tenemos oferta – Rupert le señaló la pizarra en la que estaba escrito en tiza “Oferta del día: córtese el pelo y le saldrá gratis el peinado”. 

Rupert siempre hablaba en plural pero trabajaba solo en la peluquería unisex Tarzan´s Braids, Trenzas de Tarzán. El nombre era en inglés porque tenía intenciones megalómanas de expandir su negocio aunque, hasta el momento, seguía en la misma tienda que había abierto en su vecindario hacía ya once años. El propósito primigenio era extender sus innovaciones estilísticas por el vecindario, la comunidad, el país, el mundo, el universo…  Y a pesar de no haber superado la primera fase de expansión, tenía fundadas esperanzas en su proyecto cuyas fases tácticas había descrito en la obra basada en su propia experiencia, Estrategia de perfeccionamiento y difusión para Técnicos en Tratamiento Superficial de Folículos Pilosos.

Rudorífera se miró al espejo girando su cabeza hacia derecha e izquierda mientras Rupert X colocaba un espejo detrás para que ésta pudiera observar el cogote. Su gesto se arrugó, de pronto, en especial el entrecejo, formando un acordeón de color carne rojiza del que emergía sudor, cual filete arrugado y sangrante.
              -¿Qué tengo ahí? ¿Me ha vuelto a hacer usted el mismo trasquilón de siempre? –protestó indignada.
                -No es un trasquilón, es una innovación –respondió Rupert.
                -¡Menos mal que aquí me cuesta más barato porque sino no vendría!

Rudorífera abandonó la tienda con la innovación infravalorada en su pellejo cabelludo. Pero Rupert ya le había hecho una foto que incluiría en su libro el cual esperaba fuese valorado algún día.
Estaba contento mientras barría la mata rubicunda y gris que ensuciaba el suelo pensando que, por fin, eliminaría la tonsura de su peluca, completándola con la última broza de pelo que había obtenido de Rudorífera. Lo cual le había costado dos trienios como poco, dada su escasamente poblada cabellera. Así, se quito la peluca y almacenó el pelo en un cajón libre que tenía en la amplia estantería de material misceláneo.  

Era tarde, cerró la puerta y echó el cerrojo en Tarzan´s Braids, aspiró profundamente y a placer la polución del ambiente mientras su cabeza rasurada brillaba con la luz del foco de un coche que estaba aparcado en frente, junto a una tienda de alimentación que realmente era un casino clandestino nocturno y a las nueve se realizaba su segundo falso cierre. Un hombre grueso giraba por dentro el cartel donde se leía “Abierto” y volvía al interior iluminado tenuemente del cual se podían intuir los estantes repletos de bolsas de patatas con aceite de colza y bollos industriales de sucedáneos de chocolate. Rupert había entrado y sabía que, por muy creíbles que parecieran aquellas estanterías llenas de comida grasienta, no eran reales. Sólo eran dibujos imperfectamente realizados con las sombras mal colocadas sobre el cartón, que de cerca parecían una imitación innovadora y también cutre del arte impresionista. 

Hacia la una se colgaba un segundo cartel que acompañaba al “Cerrado” que no era más que un símbolo en forma de Q. Entonces, la gente sabía que podía pasar. Dentro las luces vibraban con el jazz con tecno que tocaba la banda invitada. Las paredes estaban parcialmente insonorizadas así que el ruido traspasaba los límites del local en demasiadas ocasiones, pero el casino gozaba de la connivencia del vecindario y Jack, el Trincho, vigilaba en la terraza de arriba por si pasaba la ronda de polis que no era la habitual. Así que, todo estaba en orden y Rupert dentro. 

La gente se agitaba al ritmo del jazz con tecno derramando las bebidas fosforitas por los escotes de tetas rebosantes y los cupiers repartían las cartas o giraban las ruletas, mientras los jugadores reducían sus bolsillos al tamaño de cucarachas fosilizadas. 

Rupert olfateaba a los sujetos que allí realizaban su esparcimiento intentando encontrar una cabellera digna de formar parte de su colección de cueros sustitutivos. Esta vez necesitaba algo fresco, nuevo, fuera del vecindario, de un color atípico dentro de su antología pilosa. La incidencia de los focos dificultaba su labor pero eso era algo que ya tenía previsto. Llevaba unas tijeras Jaguar escondidas en la manga con las que sajaba los mechones que intuía más interesantes dentro de la sala. Actuaba en la oscuridad, en los momentos de máxima concentración de los jugadores frente al veredicto final del dado o cuando el sujeto beodo estaba en su punto álgido de abyección. Entonces, podía llevarse su trofeo. 

Hubo un caso que le llamó especialmente la atención. Un sujeto hembra rubio platino tipo 54 en la colección de tintes Trend Crash Dye, sospechosa de una concentración de melanina débil y de eumelanina marrón considerablemente pobre. Rupert infería que los alelos no eran marrones, lo cual era verdaderamente escaso en el vecindario. Le interesaba grandemente. Intentó que sus ojos sobresalidos de emoción no le impidieran rajar un poco de aquella melena saltarina. Se concentró y cortó con imprudencia y escasa destreza, pero la foránea borracha no pareció percatarse. 

Salió con un cúmulo de pelambre cercenada muy mezclada en sus bolsillos henchidos de triunfo y caspa, algunos de los mechones aún estaban unidos a porciones de carne sangrantes, probablemente de alguna víctima intoxicada. Pero todo ello era en pro de su obra y del beneficio de la humanidad en cuestiones de estética y peluquería. Abandonó el casino clandestino y Jack, el Trincho, gritó al verle salir.
                -Eh, Rupert, lo mío, ya sabes –e hizo un gesto en el que simulaba rajar su garganta con un dedo.
                -Ey Trincho, hoy no tengo monedas –gritó Rupert, desde abajo y sacó un billete del bolsillo interior de su chaqueta –te lo dejo aquí. –Rupert introdujo el billete en una rendija de la fachada donde había una decena de ellos metidos.
                -Que Dios te lo pague –respondió Jack mientras Rupert se alejaba.
Despertó unido a sus mechones recién adquiridos con los que había tenido sueños impúdicos.  Pensaba especialmente en la cabellera del sujeto hembra de sospechoso tono rubio platino natural y en cómo atraerla hacia su objetivo. Comprobó la mata de pelo desordenado que se había esparcido por su colchón, sus mangas y su cuerpo, provocándole picores que controlaba mentalmente para concentrarse en su prioridad: verificar que había obtenido una muestra de pelo rubio platino real.  Estaba en el suelo, brillaba en la sombra, lo cogió y lo alzó a la luz de su lámpara de tungsteno. Entonces, el destello del color amarillo sin artificios penetró en sus ojos de peluquero obsesivo.  Sonrió muy ampliamente y se guardó el mechón en el bolsillo. 

Al alba un tumulto de señoras gritaban agolpadas a la entrada de Tarzan´s Braids. Golpeaban la puerta exigiendo que se abriera, probablemente avergonzadas de sus indomables pelos que abultaban desordenados como tumefacciones infecciosas de kilométricas raíces grises.  Como de costumbre, se levantaban antes del amanecer con el fin de que el desastre de su precaria cabellera no fuera advertida por ojos humanos. Por eso Ruper X abría a las seis de la mañana en invierno y a las cinco en verano. Era el peluquero más flexible del vecindario. El único que mantenía un pacto de silencio con sus clientes y no rebelaba sus oscuros secretos vergonzantes ante los demás. Toda esa generosidad, a cambio únicamente de quedarse con el cabello cortado. 

Rupert X les dejó fuera esperando unos segundos, ese día su prioridad era encontrar al sujeto hembra rubio foráneo, mientras éstas dejaban sus babas sobre el cristal. Por fortuna, el peluquero había encontrado el antigrasas perfecto para combatir este tipo de manchas. Miró su lista de pelucas y decidió que ese día usaría el tono castaño gris rizado que le favorecía con la camisa de cuadros pardos.
Las clientas penetraron en cascada dentro de la peluquería exigiendo ser peinadas en primer lugar. Rupert las colocó por orden del cabello más natural al más artificial, ante lo cual algunas protestaron, pero viendo que la hora avanzaba y el amanecer se acercaba dejaron de lanzar invectivas y se sometieron a las tijeras de Rupert X  con velocidad.
                -Oye, Rupert, querido, mira –comenzó a decir Jroni cuando Rupert X se disponía a inyectar sus tijeras dentro de la maleza de la clienta –esta vez no es necesario que hagas innovaciones, vamos quiero decir, querido –mientras hablaba lo hacía con una sonrisa muy hipócrita que Rupert sabía identificar, por eso mantenía las tijeras alzadas encima de la mirada miope sin gafas de ésta. –Bueno, no quiero que te enfades es solo que querría parecer un poco más normal que la vez anterior. Quiero decir, prefiero que no me hagas ese trasquilón tan… de moda de siempre, puedes hacerme todo lo demás, pero…es que, mi marido…
                -No es un trasquilón ni está de moda. Es mi seña, mi marca y es preciosa. Te favorece, en especial a ti. Sería una tontería que la despreciaras cuanto te hace parecer realmente guapa. -De pronto, Jroni se ruborizó y sonrió en exceso con intentos fracasados de controlarlo.
                -Bueno, si es así, querido, déjalo. 

Una a una las señoras fueron saliendo de Tarzan´s Braids, colocándose las gafas de sol y emergiendo a la luz para retornar a sus hogares recién peinadas. Tras la última de ellas, emergió Rupert X a la realidad del vecindario, con sus gafas de aviador negro opaco y el mechón de pelo rubio platino enrollado en el llavero con el que cerró la tienda. Jroni cruzaba la calle delante, con la marca en la parte de atrás.
De pronto, alguien le observaba desde la terraza de enfrente. Un hombre de pelo corto castaño número 33 del Mascarpone Tinte sección Brown que no conocía. Su cabeza giró pronto hacia Jroni con el ceño fruncido, parecía que seguía al cogote de la señora hasta el final de la calle.  

sábado, 8 de noviembre de 2014

Cosas bonitas-Volúmen 3


Oh sí, retomo mi “antigua” costumbre de escupir maledicencias sobre estas páginas y como reclamo utilizo la imagen renovada de mi blog, que es lo único interesante que vais a encontrar, porque esto es un espacio trufado de egocentrismo y pedantería. Las imágenes que sirven de estímulo, ilustración, decoración y distracción del texto están fabricadas por mí, el texto es mío, ¡todo es mío! Salvo lo que me da blogger en base que es el resto, RESTO. Sin olvidar Trainsppoting, que me ha prestado esa estupenda foto retretil que va bajo el título. 

Por qué un tercer volumen de Cosas Bonitas. Porque esto de lo que hablo es bonito para mí, puesto que yo soy lo único que cuenta en este blog. No hablo de nada importante, ni siquiera la forma es trascendente. Y es aquí donde debería reírse la gente porque es una cosa muy bonita y graciosa la que he dicho. Rellenaré el espacio siguiente de risas jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaajaja, sin ningún cuidado,  jajajaajajsadkdsfkSJJAJAAJajajajaskcjhfakjjjjajajaajajajaajajsajhdialdsklsdgñ-JA-JA-JASHDJASFVKJJA. 

Este nivel creativo absolutamente chorra me reconforta porque últimamente una está atada a las reglas monolíticas de la ESTRUCTURA. Cosa que sirve para entenderte con el público que no acostumbra a comprenderlo todo, como es natural. Hay que salirse del propio cerebro para simplificarse, para que tu mensaje clarividentísimo lo sea realmente. O sea, sintetismo, concreción y dejarse de gilipolleces. Porque la propia forma de entender las cosas es mierda. Finamente dicho porque es mi blog y porque hago lo que me da la gana aquí. Ergo, nadie va a leerme. Y ahora, risas jajajajajajjajajajajajajajajajajajajajjajajajajajajjajajajajajajajajajajajadksafvkbsjgro gro grog ro afnjkakAJAJAJAJAJajkjjajaja. 

Estas iban con tos.  

Ahora entendéis el por qué de las reglas, espero. Mi blog es un ejemplo perfecto de eso. Hay reglas sí. Esparzo el mensaje en párrafos, no lo olvidéis. Podría decir que me dirijo a vuecelenecia en plural, pero bien puede ser singular. Vuecelencia, graciosa palabra. El caso, lo que aquí parece caos está casi calculao, y más lo estaría si no fuese dirigido a mi blog pero sí pa que se leyera a lo mainstream. 

Y las reglas, sólo sirven para que me entendáis. El nivel creativo desaparece de la estructura general y se aviene a utilizar los elementos prefabricados para recogerlos con la forma que le viniere en gana. Así que, los artilugios ya los conocéis, lo que cambia es la forma que yo tengo de usarlos y combinarlos. No hay más. 

Bueno y ala, por hoy fin. Pero nos quedan unas risas: jajasdkfhaikjd JAJAJAJJAJSIKAFD CKF JAJAJjJjAJAJAJJAJAajajajajjajajaajjaj.

Por eso, todo esto es bonito.

miércoles, 9 de julio de 2014

Próximo argumento

Un callejón en medio de madríd, llamado El Callejón del vórtice. Es como un mundo paralelo dentro de la misma ciudad de Madrid, aunque se injerta dentro de la misma. Los vecinos tienen conflictos entre ellos por cuestiones de legitimidad, la fundación del callejón les parece algo demasiado importante. Un personaje, del mundo del tráfico de drogas, entra en el callejón buscando la inmunidad legal que necesita, aprovechando que este lugar es como una especie de isla política que nadie conoce.



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jueves, 23 de enero de 2014

Sobre la iniciativa Podemos



Iba a pasar de hablar de la iniciativa Podemos por no ser el sujeto más adecuado que pudiera defender el tema, por la avalancha de opiniones (más y menos conocedoras del asunto) y porque otros personajes ya están contraatacando, más hábilmente, a las variopintas críticas que se han disparado desde que el fenómeno eclosionó. 

No voy a entrar en los diversos puntos que se han criticado del proyecto, con mayor o menor acierto, ni voy a valorar sus “prodigios” porque creo que lo importante es, más bien, la utilidad que comprende el objeto mismo del proyecto Podemos. 

Lo primordial es aglutinar a una izquierda que se autoflagela y que, en muchos casos, se empeña en encontrar al enemigo en su propio patio. Las múltiples diferencias que hubiera entre los diversos palos de izquierdas que contiene la iniciativa y los que prefieren agazaparse fuera oteando antes de zambullirse en este asunto quedan, a mi parecer y en este caso, fuera de lugar. Al menos hasta que la lucha, en la que necesariamente han de unirse muchas izquierdas, concluya (si es que acaso eso ha de ocurrir alguna vez). Como fin deseable, en términos prácticos, me referiré a la efectuación del programa Podemos http://www.podemos.info/es/manifiesto. Una vez esto hubiera ocurrido (hipótesis) la izquierda puede volver a preguntarse por su definición. 

Y aún a pesar de que el proyecto tuviese elementos mejorables o fallos (que evidentemente los tendrá) me parece una oportunidad muy válida e importante para que esta izquierda atomizada, que parecía escondida, de un paso al frente. Y cuando digo escondida me refiero a que no ha sido lo suficientemente visible como para conseguir un avance considerable y tangible que propicie una mínima oportunidad de cambio que precisamos ante esta situación de emergencia. 

A mi modo de entender, los purismos ideológicos pueden ser destructivos en este momento en el que la crisis del sistema ofrece una oportunidad de apertura hacia otros horizontes. Son tiempos en los que ha de simplificarse el mensaje para que dentro del mismo quepamos más y para que sea entendido por la mayoría. Es básico que necesitamos unión y no dispersión y por lo tanto, desgaste, como se ha producido hasta ahora. Necesitamos algo efectivo. Y como ya se ha evidenciado, la sociedad agradece el surgimiento de una iniciativa como esta (ya 75. 000 firmas y de camino a 100. 000).

domingo, 12 de enero de 2014

YA SALE MI NUEVO CÓMIC


Saludos gentes! 

Un año entero trabajando en esto, día, tarde, noche, morning, afternoon, etc., sufriendo/disfrutando/estrangulando mi neuronas, para traeros por fin el producto grandioso y adorable que es mi mascota favorita: mi nuevo cómic. He desaparecido de terrenos telemáticos como este durante lustros (en realidad exagero) todo por racionalizar mi tiempo y ocupaciones colocando en el trono de la prioridad al CÓMIC que ahora os ofrezco desinteresadamente (no tanto).

Confío en que vosotros también podáis sufrir/disfrutar/estrangular a vuestras neuronas con él y, sobre todo, vuestros bolsillos. No obstante, de momento, me conformo con que os precipitéis contra mi página de facebook, lugar donde expondré information enought entretenida y útil y sobre todo mía. 


Para no estropear más esta promoción dejo de escribir y os coloco el enlace que TENÉIS, YOU MUST, que visitar y dar  LIKE/ME GUSTA y yo os adoraré por el resto de mis días. AMÉN.


Twitter:
@AnoiaAnola



lunes, 9 de septiembre de 2013

¡Ay, qué desgracia!


No dejo de oír críticas y lamentaciones hacia la desafortunadísima e inesperadísima decisión del COI. La gente llora a tropel en la puerta de Alcalá, el Príncipe de Asturias decepcionado, “el proyecto ha perdido, no hay explicación lógica” decía el presidente del COI muy acongojado él, y  “nadie preveía este escenario” según Margallo.

Pero ¿Inesperado? ¿Acaso no estábamos participando dentro de una candidatura? ¿Acaso no existía otra posibilidad que la de ganar? Pero si de entrada las encuestas ya daban una mayoría importante a la candidatura de Tokio, concretamente el 44% (España el 29%). “Aún no sabemos qué ha podido pasar” decía la paralímpica Teresa Perales. Sí que lo sabemos, ha habido una votación y no hemos salido elegidos. ¿O no sabíamos que estas cosas se votaban? Bueno, quizá estamos algo desacostumbrados últimamente a esta curiosa práctica, porque como decía un chiste que circulaba por WhatsApp “el príncipe Felipe, la alcaldesa Ana Botella y el presidente Ignacio González pierden la primera votación a la que se presentan”.

Ese gran apoyo popular que ostentan debe estar super jodido ahora, pinchándose heroína en las esquinas, desalentados por su única oportunidad de trabajo: ser voluntario de los Juegos Olímpicos de Madrid 2020. Pero no conozco a nadie al que le hayan preguntado. Podrían haber hecho un referéndum a la ciudad de Madrid, al menos, para conocer el apoyo popular real que existe en la capital cuyo endeudamiento supera al de toda otra ciudad española, y allende los Pirineos no se queda corta. Sobre la deuda: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/07/28/madrid/1375030320_476271.html .

Contábamos con el presupuesto más bajo de todas las competiciones: 1600 millones de euros (que probablemente aumentaría considerablemente, como ya ocurrió en Atenas o en Pekín: http://www.economiadigital.es/es/notices/2013/08/las_olimpiadas_amenazan_con_duplicar_la_deuda_de_madrid_44676.php ). Lo cual sigue siendo un número demasiado atrevido dentro de una ciudad cuyas prioridades deberían ir dirigidas a cubrir las profundas fallas sanitarias y educativas, en primer término. Es más, los efectos económicos de estos eventos suelen ser efímeros y apenas generan beneficios, como ya señalan los informes: http://www.invertia.com/noticias/olimpiadas-madrid-salto-altura-vacio-2899010.htm. Tenemos el ejemplo de Barcelona 92, a la que recuerdan siempre como un éxito pero cuyos beneficios no fueron tan guays como proclaman, me remito al anterior enlace. Empresas privadas, concretamente FCC y ACS, serían los chupópteros que sorberían el jugo económico del asunto. Y yo no tengo nada que ver con ellas, oigan, ¿seguro que me iba a beneficiar esta cosa maravillosa de traer los Juegos Olímpicos?

Los medios han participado en esa campaña de márquetin en la que las alusiones a las otras candidaturas eran prácticamente inexistentes, parecía hallarse únicamente como opción Madrid. La sorpresa nos la hemos llevado cuando oh, hemos descubierto que había otras dos ciudades con proyectos más atrayentes, pero oigan, la mejor preparada era Madrid, sin duda. Y obviamente injusto el resultado de la votación. ¿Saben que Italia se retiró de la candidatura por su grave estado actual de crisis que hace inviable el proyecto? Decía Monti "Italia está atravesando una grave crisis y no puede permitirse distracciones o riesgos económicos". España no está mejor que Italia económicamente.  

No me extrañaría tanto, por otra parte, las quejas sobre la institución corrupta que parece ser el COI si el gobierno de la candidatura madrileña fuere un caso ejemplar en este sentido, pero resulta que su partido está algo emponzoñado, no hay más que ver a la mascota más famosa de la candidatura madrileña, Cobri, qué majo él: http://www.pocafeina.cat/wp-content/uploads/2013/03/cobri.jpg . Pero no es algo que ignoren los paisanos españoles que, a pesar de ese abrumador apoyo a la candidatura que supera el 80% (porque “toda España quiere los Juegos” como decía el príncipe de Asturias), se encuentran cosas como estas:  http://deporadictos.com/wp-content/uploads/2013/07/Vi%C3%B1eta-Madrid-2020.jpg ,     http://www.cuantarazon.com/crs/2013/03/CR_810119_madrid_2020.jpg  ,     http://img.desmotivaciones.es/201202/Madrid2020prximologo.jpg   ,  http://2.bp.blogspot.com/-sybx6z5PQuk/UUjtKgLnwmI/AAAAAAAAvs0/zpI0Y_NidG4/s400/246476_611626625531316_1718282600_n.jpg  .

A mi entender la señora alcaldesa y compañía se dedican al fasto pero se olvidan del pan. Y es cosa tradicional el tenerlo un poco en cuenta para dejar al pueblo satisfecho, ya decía Julio Cesar que al pueblo “panem et circenses”. Pero como la cultura tampoco está muy bien vista en estos tiempos, voy a dejarlo pasar. 

jueves, 4 de julio de 2013

Vamos a ser positivos

La cabeza preboste de Iberia, estandarte de la “marca España”, enarbolando su mediocridad gangosa, conduce al país sin brújula por un sendero desértico cifrado, montado por la Troika, cuyo mensaje ya hemos inferido todos: separar con un dique de tres kilómetros de grosor y cuarenta mil de largura (por quedarme corta) la clase alta de las bajas. Ese muro apisonaría a la agónica clase media, extinta (para ver ejemplo mire por la ventana). La marca España no soy yo. Probablemente no lo sean tampoco los seis millones de españoles en paro, los miles que han emigrado y los que trabajan de negro o son explotados por jefes que aprovechan la coyuntura para desollar a la clase obrera, confundiéndolos con siervos. Es el resultado de creerse por encima, una necesidad necia adquirida que funciona identificando al ejemplo en el liberal forrado a costa de succionar el jugo del obrero.

Aún piensan los plutócratas que gobiernan a imbéciles, pero los sufridos ignorantes están despertando. Los zombis gobernantes empezaron comiéndonos los bolsillos pero dejaron para el final el cerebro, que aún sigue ahí. Y, a pesar de Wert, la sinapsis sigue produciéndose y en algunos casos es bien amortizada.

La fanfarria dialéctica reaccionaria predominante en muchos medios televisivos, es evidenciada en el mayor número de debates que se emiten ahora (y antes), insulsos, previsibles. Estos debates en los que cada tertuliano, bien pagado, tiene a bien chirriarnos discursivamente con la línea editorial que preconiza su medio informativo, en los que es cosa normal escuchar tonos despectivos de pro-monárquicos, alaridos incendiarios y vórtices vocálicos que joden mis esperanzas; esa línea se ha roto. Por fortuna, mi negatividad convulsa se ha limado gracias a programas como Fort Apache, La Tuerka o Salvados. Por fin se entrevista con el mismo respeto al entrevistado sin distinción de categoría, profesión o chorrada máxima de turno. Por fin hay debates en los que los periodistas no son mayoría absoluta y se traen a tipos variados que saben del tema que va a hablarse en el debate. Y además, se debate sobre lo que nos interesa, no sólo de lo que proclama la portada del periódico.

Amén, hermanos. Realmente hay esperanzas.